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¿Cómo venimos con la planificación 2026?

Cada fin de año escucho lo mismo entre colegas emprendedores y clientes: “Todavía no empezamos, lo dejamos para el primer trimestre”. Y aunque parezca normal, la realidad es que muchos terminan comunicando sus metas recién en marzo, cuando el año ya arrancó y el ritmo del negocio no espera. 


A nosotros también nos ha pasado, pero cada vez buscamos cerrar la planificación el diciembre anterior o, como máximo, en enero, para que todo fluya mejor y podamos iniciar el año con un rumbo claro y motivación.


Las empresas con mayor estructura ya entendieron esta ventaja: los primeros días de enero no están “viendo qué hacer”, sino ejecutando lo que planificaron uno o dos meses antes, con sus presupuestos aprobados y un equipo alineado. Y si miramos el fútbol profesional, la lógica es similar: los buenos entrenadores revisan la temporada previa, analizan qué funcionó y qué no, y antes de comenzar el nuevo año comunican al equipo cuáles serán los desafíos y prioridades. Esa anticipación evita improvisaciones y les permite empezar la competencia con una mentalidad ganadora.



La buena noticia es que esta forma de trabajar también funciona para un emprendimiento o para una pyme. No hace falta tener un equipo numeroso para aplicar un proceso ordenado y efectivo. Te comparto el esquema que nos ha funcionado:


1. La planificación empieza de abajo hacia arriba

Antes de definir grandes objetivos, es importante recopilar información de cada área y que todos conozcan los resultados del resto. Incluso en empresas pequeñas, este intercambio genera ideas y nuevas posibilidades de colaboración. Lo ideal es realizar dos sesiones por área para revisar números, aprendizajes y necesidades.


2. Sesión de análisis grupal

En esta instancia, cada líder presenta al resto del equipo:

  • los principales resultados del área,

  • qué salió bien y se puede potenciar,

  • qué no funcionó y necesita ajustes,

  • aprendizajes,

  • oportunidades o amenazas del mercado,

  • y su apuesta estratégica para el próximo año.


Es clave que participe todo el equipo para que surjan preguntas e ideas desde diferentes miradas. Podés hacerlo en una o dos sesiones según el tamaño.


3. Sesión de líderes por área

Con toda la información sobre la mesa, los líderes analizan los puntos a mejorar, los aprendizajes y el contexto del mercado. A partir de eso, se definen los objetivos principales de la empresa para el año siguiente, idealmente no más de tres, para mantener el foco. Esto también puede resolverse en una o dos sesiones.


4. Sesiones internas por área

Con los objetivos generales definidos, cada área arma su planificación específica para 2026: objetivos propios, actividades para cumplirlos, responsables, recursos, presupuesto y metas por trimestre. Esto ayuda a que cada persona entienda cuál es su rol.


5. Sesión de comunicación interna

Finalmente, cada área presenta su planificación al resto del equipo: objetivos, plan de acción, métricas y presupuesto. Esta última instancia alinea expectativas y permite que todos comiencen el año entendiendo hacia dónde van y cómo se va a medir el avance.


Buenas prácticas que simplifican el proceso

  • Trabajá con documentos compartidos y diagramas para que todos vean lo mismo y puedan colaborar.

  • Asegurá que cada sesión termine con tareas asignadas. Las reuniones son para ordenar y priorizar, no para que todo quede “para después”.

  • La gerencia general también debe rendir cuentas y presentar su planificación, igual que todas las áreas.


Tip final: si en noviembre ya tenés definidas las vacaciones del equipo, se vuelve mucho más fácil agendar las sesiones y asegurar que toda la planificación quede lista antes de que termine el año.


Cerrar el año con claridad es comenzar el próximo con actitud ganadora. Un año exitoso no se espera: se planifica.

 
 
 

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